Compartimos la entrevista realizada por Diana Haag, Miembro del equipo de comunicaciones del Simposio

DSC_0978[1]Hay muchos paralelos entre el contexto latinoamericano y el de Madagascar

“Es mi primera vez en Latinoamérica y estoy muy contento de poder estar aquí. Aunque tengo la barrera del idioma, con las traducciones de algunos compañeros y a través de los gestos nos entendemos. Me he sentido muy bienvenido e integrado en la familia de Fe y Alegría”, nos comparte Emile Ranaivoarisoa SJ, Director Nacional de Foi et Joie Madagascar.

“Fe y Alegría Madagascar es muy joven todavía. Iniciamos  en noviembre del 2013. En coordinación con la Federación Internacional de Fe y Alegría realizamos las primeras coordinaciones y dimos los primeros pasos para empezar la labor de Fe y Alegría en Madagascar. Trabajamos en el departamento de Fianarantsoa, una región muy alejada que queda a más de 400 kilómetros de la capital Antananarivo y a más de ocho horas de viaje de la próxima ciudad más grande, por camino que hasta en tiempo de sequía se encuentran en condiciones muy malas.

Hasta ahora nuestro trabajo se ha concentrado principalmente en identificar escuelas con las que podemos trabajar y empezar a formar a docentes en herramientas pedagógicas, ya que una mayoría de ellos y ellas son voluntarios y no disponen de una formación pedagógica.

Siento que hay muchas semejanzas en el contexto de Madagascar con el de Latinoamérica, por la pobreza, la falta de acceso a la educación, la falta de formación pedagógica de docentes etc. Uno de los principales desafíos para nosotros en Madagascar es que la educación primaria no es obligatoria, lo que significa que muchos padres y madres de familia prefieren que sus hijos e hijas se queden con ellos para apoyar en la casa y en el campo. Hay una gran necesidad de incidir en la escolarización de niñas y niños y sensibilizar a las familias y comunidades sobre la importancia de la educación para el futuro de sus hijas e hijos y de la comunidad.

El sistema educativo de Madagascar está dividido en dos, las escuelas públicas financiadas por el estado, y las escuelas privadas pagadas por los padres de las y los estudiantes. Por lo general los programas  son los mismos, sin embargo la calidad no es la misma. Pero la mayor diferencia en la calidad educativa la encontramos entre las escuelas en las ciudades y las escuelas en regiones alejadas, que lamentablemente tienen condiciones muy difíciles y una calidad educativa mucho menor. Es allí que como Fe y Alegría Madagascar queremos y tenemos que incidir.”

Escuche la entrevista de Emile Ranaivoarisoa SJ, Director Nacional de Fe y Alegría Madagascar

 

 

[whohit]-EMILE RANAIVOARISOA DE MADAGASCAR PARTICIPANDO EN SIMPOSIO-[/whohit]

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